Un niño de once años corre
El miedo corre tras él
y lo alcanza

lo ata lo humilla

Activa una bomba
en su espalda
y su piel arde

El rescatista es testigo de su llanto

Entre maromas intenta liberar la tensión de los brazos

Retumba un eco maldito
y todo se vuelve silencio


Mi sobrino de once corre
todas las semanas tras un balón

Antes

Debió aprender
a correr del fuego
de la detonación

A los once años no se corre del miedo
Al menos yo
nunca supe qué era eso.