El libro de los poemas imaginarios cumplió 4 años. Se hizo con una parte de la energía del universo. Fue un simulacro de incendio que dejó de ser simulacro aunque el fuego aunque inminente no arrasara con nada.


Tropezar implica alguna forma de accidente
tropecé contigo.

Así comenzó. Como una sucesión de tropiezos. Como un accidente, con la voluntad de quedarse en ese estado.

Y luego perdí la cuenta de todos los kilobytes que almacenamos aquel enero, entre bailes, pausas y pólvora; un escocés vaciándose de este lado de la montaña. Nada mal. En algún punto de la supuesta linealidad temporal preestablecida, que a ratos nos une, tu lengua y la mía se juntaron.
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