Crueles estrellas y propicias estrellas presidieron la noche de mi génesis. Misterios como la vida en otros planetas y después de la muerte no han sido despejados. J'étais partie à l'heure où le premier soleil illumine les champs de blé. Las preguntas de los primeros días ahora carecen de sentido. Los cantos de los pájaros recogen la cosecha de los días de mi frente. Las tardes que serán y las que han sido son una sola, inconcebiblemente. Cada una de mis heridas ha creado una perla y yo ahí, en una cama deliberadamente sucia, bebiendo una cerveza deliberadamente tibia, era siempre yo y mi vida; yo con mi vida frente a la vida de los otros. Comprendo todo lo que un alma poética puede llegar a sufrir por su aislamiento, y cuán rápido ha de consumirse en esa soledad, cuando se hace camino largo a solas o se apodera del alma la melancolía siempre existe un último segundo en el que puedes iniciar una fuga serena y sin sobresaltos. Al siguiente, ya quedas encerrado y no sabes cuándo saldrás, si es que alguna vez logras hacerlo. Cuando te pasas tres semanas sin poder dormir todo se convierte en una experiencia extracorporal, todo es como un sueño, como una verdadera suspensión. Entonces comienzo a descubrir las cosas, veo esto y aquello con asombro de neófito en una ventana. O quizás no veo ni descubro nada nuevo y asombroso, sino que nombro y nombro: ¿Cuántos matices tiene el gris? Lo ignoro, pero ninguno me falta. Pasa el viento con su fuerte voz anunciando la llegada de las antorchas. Amo tanto a mis verdugos que saldré a comprarles dulces y algo de opio con aromas, que se rindieran de una vez, que quedaran es ascuas, que el pánico no encontrara sitio ni ajuste, que sobre el mantel fuesen lo que debieran ser: una herida, una mancha. Todos tenían historias de amor tristes que contar: Hubo una vez. A todo esto se agrega un toque de tristeza que los demás preguntan con infeliz cansancio. También yo señalo mi corazón frío rodeado de espinas y fuego. Sólo nosotros pasamos por todo como aéreo intercambio. Inútil responder que la realidad también está ordenada. La realidad me inventa. No será lo que aún no haya venido, sino lo que ha llegado y ya se ha ido. Me sumerjo en ese recuerdo que viene a mí cada día (pobre el amor que de pensamiento se alimenta). El fuego y el agua que hay en mí me confunden, entre un punto y otro la distancia más grande es la desolación del punto. El confundirme me aterra. Suena música exacta casi lástima, aparece sobre esta soledad. Finalmente se detuvo en la palabra tiempo. Tiempo, consumidor de mentiras y verdades. De aquí ya no se puede regresar. Fue un salto de fe tan grande como para terminar en pedazos. Es infinita la expresión del mundo cuando acaba la lluvia. Entonces comprendí, que a los que emigran porque ya han visto demasiado, lo agreste les da paz. El deseo entra en acción. Volverá la mañana y una vaga promesa. Pero, desgraciadamente, yo no sé ver los corderos a través de las cajas*.





* El texto fue construido con versos y frases de las páginas 27 de diversos libros.