Over de Continuïteit van den Gas - en Vloeistoftoestand 
Sobre la continuidad de los estados líquido y gaseoso.


Van der Waals era un tío genial, le digo casi en un susurro mientras cierra los ojos al tiempo en que el viento que logra entrar por la abertura de la ventana le hace cosquillas en los pies.

Se encoge sobre sí misma y en la comisura de sus labios veo una sonrisa casi imperceptible.

Imagina que tomar en cuenta el volumen de las moléculas y las fuerzas intermoleculares basándose en la distribución de las cargas positivas y negativas presentes, correlaciones en las polarizaciones fluctuantes de partículas cercanas -como consecuencia de la dinámica cuántica-, debió ser lo bastante arriesgado como para perderlo todo en un segundo. Como para que se burlaran de ti, como un Everett III cualquiera.

Hubiese sido jodido perderlo todo, sigo diciéndole a la vez que me acerco lo bastante a su boca, mientras busco el equilibrio perfecto entre la temperatura de su vientre y mis dedos.

Te amo entera, consciente de que será nuestra última noche juntos. Consciente del fin del mundo. Con la misma seguridad del tiempo como resultado de la expansión del universo. La beso despacio, de prisa y despacio otra vez.

Mis pies alrededor de sus pies, para protegerle del frío y de cualquier cosa. Me besa como si no tuviéramos más tiempo y también como si tuviéramos todo el tiempo del mundo. Una vez y de nuevo.

De pronto es como si todas las lágrimas que precipitaron se condensaran de vuelta a su origen. Como si la expansión de todo el caos hubiese terminado para siempre, haber llegado al fin del universo y encontrado la vuelta de regreso. Pero sólo es momentáneo.

Me gustaban los puentes y las carreteras y los edificios y las plazas y los parques y las avenidas y los océanos que se formaban en todo el espacio sin construir durante cada beso. Todos los mundos, todos los lugares, todas las vidas y todas las personas. Un balance perfecto de interacciones químicas desde la partícula más pequeña parecida al deseo. Un flujo de sensaciones, como un río en una tarde de verano. La continuidad perfecta entre todos los estados de la materia, sólidolíquídogas.

Le acaricio el cabello largo y oscuro y frío como esta mañana, mientras se queda dormida, con una sonrisa inagotable en la comisura de sus labios, al tiempo en que tomo las sábanas para protegerla del frío. Y ésa es la señal. Y me marcho, y no hay vuelta atrás.