Ella me escribe en la noche a través de un mensaje directo en Twitter para decirme que quiere hacerme una pequeña entrevista. Ella, quizás pensó que yo le diría que no, porque siempre es lo que mi cerebro piensa primero, y todo el mundo lo sabe, porque siempre lo digo, pero una extraña actividad neuronal que padezco siempre evita que pueda siquiera pronunciarlo. Así que le dije que sí y luego, como era tarde y tenía que madrugar, me fui a dormir.

Ella es Marifé Cuauro, autodescrita en Twitter como Periodista / Fotógrafa / Tripulante de Cabina / The Cacao Bossamind Girl / T.W.I.N.S aunt, vive en Maracaibo y me sorprendió que apareciera de la nada a querer mi opinión sobre un tema en el que tambaleo todos los días de mi vida: la literatura. Y cómo Twitter -para bien o para mal- la ha afectado.

Marifé me envía las preguntas al correo (la hora de envío decía -creo- las 21:19), yo las leo al día siguiente y me dice que las entregue antes del mediodía, son aproximadamente las 14 horas cuando yo abro ese correo y le escribo, de igual forma por mensaje directo, que si todavía tengo tiempo. Me dijo que sí.

Escribí, respondí con detenimiento, lo más preciso que podía, pero manteniéndome lo más sincero posible, mientras navegaba entre las múltiples posibilidades de lectura en Wired Science, NatGeo, PopSci, las postdatas sin leer de Gabriel Torrelles y su nueva y prometedora serie, la reconstrucción de la página de Poesía desde Valencia, y la incertidumbre de la cuenta no verificada de Diane Kruger. Tomé una ducha, revisé que el texto estuviera libre de obscenidades ortográficas y cliqué en enviar.

Eso fue todo, básicamente.

Ah, y te puedes leer el artículo completo de la entrevista en la Hormiga Analítica.