"You smile and tell me 
everything is going to be alright 
you smile and tell me we're fine 
but we're not." 
-OVERLOOK SUITE


«¿Querrás verme cuando regrese?».  

Cuando regreses, esto tendrá días acá y yo tendré días quién sabe donde.

«Pase lo que pase, aunque ya no estés más, yo estaré ahí... a punto de tocar a tu puerta».
Es que el fundido de salida a blanco es cabronamente cegador. Ese misterio de despertarme exactamente en el mismo segundo luego de quedarme esperando si sales o si no lo haces luego del sonido en off del timbre. Te lo dije mientras terminaba otra vuelta alrededor del sol. La última de la década pasada.

Nos regalamos 7 días de lo que sea que haya sido, como una especie de bono que sólo nosotros entendiéramos. Pero sigo sin alcanzar la gloria y sigo cayendo ante tu encantos de caracoles morados. Tus últimas palabras a las 22:14 del cuarto día hicieron que las condiciones del "pase lo que pase" cambiaran, pero la respuesta a ellas sigue siendo la misma, la que te sabes de memoria.

Es que ahora sé que detrás del timbre no hay nada. Tampoco hay nada delante. No aparecí porque tú desapareciste. Y quizás termine desapareciendo cuando tú decidas reaparecer. Es que esta vez no preparé ninguna de mis excusas que solía usar. Las olvidé el 29 de diciembre en una plaza ni tan desierta ni tan prohibida. Ese día también me olvidé a mí y de mala forma descubrí casi finalizando el 31 de diciembre mientras veía una de las peores películas que pueden ser vistas un 31 de diciembre, que había dejado de existir, que la única prueba de mi existencia quedó abandonada en aquella plaza a las 17:37 en una burbuja dibujada con colores cálidos que nos encerró a ti y a mí en un microuniverso sin tiempo.

Intenté entonces, deslizarme a través de una puerta virtual entre febrero y agosto, comunicando los dos meses antónimos de 2009, tan solo para alcanzar algo que dejé por esos lados y que no logro recordar qué era. No importa. Lo importante es recuperar el tiempo perdido. Así, tan sencillo e imposible como suena, comencé a sentirme el ser más estúpido del universo; pero me percaté de ello hace un par de días. Demasiado tarde, para variar. Aunque tampoco fue como si me cayó por sorpresa. Creo que por dentro, tenía esa espina maldita. Mi conciencia hecha carne me lo había dicho, pero yo no le hice caso, como siempre. Por eso es que paso todos los días desde hace año y medio intentando esa estupidez. Intentando volver al momento preciso donde existía el misterio de no saber si sabes que sé lo que sé desde hace tiempo. Y devolverlo a nuestra época.

No sé tú, pero supongo que en algún punto de la historia se perdió el respeto (si es que de verdad existió el respeto), ve a saber tú cuál. Y lo más jodido de todo y lo más triste es el hecho de que el misterio haya muerto así, de forma tan desapercibida, tan poco poética. Con la desvergonzada sutileza de ojos y voces intermedios. O quizás deba saltar un poco más, hasta una tarde hace dos años para evitar que la tierra tiemble. O avisarme que después de las 18:04 debo preparar un plan anti-sismo y acabar con todo el misterio y las demás sorpresas desde el mismísimo principio de todo.

Sería algo así como si ir hacia adelante ya no fuese suficiente. Como intentar vanagloriarme a juro y en reversa. Como avivar la ceniza de recuerdos y hacerlos arder, hasta materializarlos conjugados en nuestro presente perfecto.

Si lo lograra, ¿qué sería de mí?
Desayunaríamos en la cama, de seguro.  

Porque hoy vuelvo a soñar contigo  
pero me despierto siempre.

Si lo lograra, ¿qué sería de ti?
¿Me plantarías un beso en nuestro segundo aniversario?
¿O esperarías que sea yo quien te dejara sin aliento?

Llego tarde, joder.
Y 730 días se vuelven a ir a la mierda.