Soy las letras que iba a escribir pero no recuerdo,
una nube dibujada con colores repetidos y bordes difusos,
el reflejo de la desesperación pura y vulgar,
una idea que nunca pasa a ser hecho.

Soy el recuerdo del sabor de un beso
que nunca se ha dado,
el sexo de mis padres
la noche que me engendraron,
un poema escrito a medias,

la des.inspiración del artista,
el bloqueo creativo,
la subversión en los bolsillos que ocultan un fuerte puño,
el inconformismo pegado como sucio a las uñas.

Soy la saliva que nunca es escupida,
soy dios y soy creyente;
abogado y juez al mismo tiempo,
una cáscara rota.

Soy una puta desnuda en el cuarto de hotel,
el olor a pachulí,
el sonido del sexo,
el olor del semen,
el último condón en la billetera de hace 6 meses.

Soy alguien que ya no es lo que parece
sino todo lo contrario.
El rubik que jamás terminé.

Soy nada y soy más,
la aguja con heroína,
las líneas de coca en la mesita de noche.

Soy los libros que aún no leo,
los libros que aún no escribo.

Soy la esquizofrenia de Charles Dodgson,
la pedofilia de Lewis Carroll,
el hambre y la sed de la pequeña Alicia.

Soy un texto inútil, desechable,
el punk a punto de pasado que vuelve para reventarte la madre,
la efervescencia de la Pepsi en tu cerebro.

Soy los días siete de cada semana,
soy mis intentos por mantenerme enamorado inhumano,
los pasos cortos y lentos tras unos pasos largos y acelerados.

Soy el reloj que marca la hora sólo 2 veces por día,
1:55 10:43,
soy la resaca post-despecho,
los cigarros abandonados en 2007,
los reencontrados hace poco tiempo,
las 67 botellas de vino en 2010,
el absolutismo maldito y perpetuo,
la poesía punk desechable
que ya no existe.

Soy muerte y vida,
las palabras INTER NOS,
los ENCUENTROS CON MUJERES,

las mentiras que deberían ser nunca serán ciertas,
una historia de una vida
que no es tuya ni es mía.

Soy las serpentinas,
el sudor, el caos,
la redención, el rocanrol
y las letras que iba a escribir y que nunca recordé.