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Los diecisiete significaban entrar a la universidad
llegar temprano, llegar tarde
no llegar porque qué ladilla
no dejar caer el plato los cubiertos en el comedor
pasar todo, raspar todo

Eran los diecisiete
y significaban enamorarse
de la muchacha bonita de química
que leía bajo la mata de mango

Los diecisiete eran andar sin más preocupaciones
que no hacer el ridículo
Y ojalá la muchacha bonita

que amaste ese año
y el siguiente
saliera contigo

Tener diecisiete y estar enamorado

Escribir poemas en la clase de inglés

Correr tras el bus porque vas tarde
a la clase
al examen
raspar inglés
el semestre
el año

Rasparse las rodillas
sin más preocupaciones
que las de un irresponsable
que vive esperanzado
porque mañana sí se puede lograr

Los diecisiete eran creer que se conoce el mundo
plantarse en la calle con amigos
con cualquier cosa distinta
a piedras en las manos
y sangre en el pecho.
y sangre en el pecho.

Cuánto dolor soportaremos
cuántas veces
de ver lo rojo cubrirlo todo
como una alfombra líquida

cuántos

huiremos

enfrentaremos

caeremos o levantaremos

por última vez


cuánto nos rendirá esta fuerza
esta lucha

estas ansias de otra cosa
distinta a este castigo que no merecemos

actor y espectador son sinónimos
cuando
el horror

como el fuego

nos sigue a todos
por igual

Un niño de once años corre
El miedo corre tras él
y lo alcanza

lo ata lo humilla

Activa una bomba
en su espalda
y su piel arde

El rescatista es testigo de su llanto

Entre maromas intenta liberar la tensión de los brazos

Retumba un eco maldito
y todo se vuelve silencio


Mi sobrino de once corre
todas las semanas tras un balón

Antes

Debió aprender
a correr del fuego
de la detonación

A los once años no se corre del miedo
Al menos yo
nunca supe qué era eso.